Sesión iniciada el: Domingo, 07 de Mayo de 2006
El manantial de los sueños
Sus pasos marcaban las huellas eternas del camino que
cada quien debía seguir, y su belleza extrema eran
semejantes a deslumbrantes joyas. Ella era Julieta,
una niña envuelta en la juventud quinceañera y en la
curiosidad de quien tuviera el placer de conocerla. Su
largo cabello negro y sus ojos azules eran el sol del
Bosque Verde Oscuro, donde habitaba con su madre a
unos cuantos kilómetros del pueblo, en una vieja
cabaña que le había construido su padre antes de morir.
Julieta sin duda tenía algo particular, sus
sueños podían sentirlo las personas que ella mas
quería, y la única era su Madre Silvia. Como toda
madre, su hija era su luz y la persona que mas quería
en el mundo; Por eso aseguraba su protección sea donde
sea que ella se encontrase.
- Además, Mi hija Guarda una inquietud insaciable,
siempre busca alegría, siempre era la reina de la
sonrisa amable.
Nos señalo Doña Silvia, quien ha estado escuchando
esta pequeña introducción y ha querido ayudarnos un
poco.
En una ráfaga de viento, Julieta despertó y se
levanto. Su corazón latía muy rápido, estaba sudando
frío; muy asustada. Era ese, el único sueño que había
tenido durante todos los años que su padre había
fallecido. Su madre también despertaba y era la que
calmaba el llanto de aquella niña impresionada por la
fuerza de los sueños, cada vez se hacia mas real.
Cuando Julieta podía conciliar el sueño, el sonido
frío de los pasos lentos se alejaba.
Silvia sabia muy bien lo que estaba pasando, ya era
hora de que supiera el secreto de su existencia. Sin
embargo no había que precipitarse porque cualquier
decisión, dejaría sola de por vida Julieta.
Se escucharon los pasos sobre la fría madera
cuando era casi la hora de llegar al alba, sonidos
siniestros que interrumpían el silencio de la noche,
pasos lentos y el rechine de la puerta al abrirse con
descuido, aquel sujeto extraño que vestía un traje
negro y no se distinguía con la poca luz que brindaba
la luna; Se sentó en la cama de Julieta y con sus
manos acaricio su rostro.
- Cuanto diera por volver a regresar mi adorada
Julieta.
Se escucho su voz. Era gruesa pero suave.
- Necesito ver tu sonrisa, necesito ver tu alegría.
En una ráfaga de viento, Julieta despertó y se
levanto. Su corazón latía muy rápido, estaba sudando
frío; muy asustada. Era ese, el único sueño que había
tenido durante todos los años que su padre había
fallecido. Su madre también despertaba y era la que
calmaba el llanto de aquella niña impresionada por la
fuerza de los sueños, cada vez se hacia mas real.
Cuando Julieta podía conciliar el sueño, el sonido
frío de los pasos lentos se alejaba.
Silvia sabia muy bien lo que estaba pasando, ya era
hora de que supiera el secreto de su existencia. Sin
embargo no había que precipitarse porque cualquier
decisión, dejaría sola de por vida Julieta.
trasnlucidos son los espectros que agonisan mi cerebro.
Me castigan los sueños planificando mi salida.
Crece la órbita que alimenta mi ruina.
El rio luce tan frio.
El aire me axficia.
El Fuego me oprime
Y la tierra me apasigua
Besos frios sobre un tétrico cristal roto.
Lúgubres aromas agobian mis huesos.
Se palidece la mirada frente al espejo,
Reconosco esa imagen que desvanece mi formosura,
Solitária criatura que al ver se melancolisa.
Con sangre consagro la penosa noche.
La Lágrima rega mi tristesa
La brisa mis eridas acaricia.
La llama tetrifíca mis miedos.
y la tierra anhela mi compañia.
[10:44:49 p.m.] Fenix: jeje.. aunque eso lo escribio un maestro mio.
[10:44:57 p.m.] Fenix: Los rayos del sol iluminaron el día y los
pájaros se oían cantar. La mañana era la favorita de
aquella niña encantadora, quien de camino al pueblo,
siempre se desviaba un poco por un pasaje secreto que
le había enseñado su padre, para tomar agua sagrada,
agua pura para el alma, en aquel Hermoso Manantial.
Aquel lugar era un valle extraordinario, lleno de
flores y colores lleno de ilusiones, era algo que para
la vista de cualquiera que no creyera era imposible;
Su cascada de donde emergía el agua profunda y caía
suave en la orilla, era donde Julieta podía reflejar
su Bello Rostro y saciar su sed. Ella siempre sentía
que debía estar allí por algún motivo, y su corazón la
alentaba a seguir.
Saliendo de la oscuridad del Bosque Verde y entrando
al pueblo los ojos de Julieta eran la atención del día
y hacia el elogio de los habitantes felices de tenerla
cerca, Sin saber lo que ella pasaba cada noche cuando
dormía.
Y todos se preguntaran ¿A qué va Julieta al pueblo?,
Seguro que se lo imaginan, Pues a lo que van todos los
niños de su edad: ¡A estudiar! Julieta era muy
estudiosa e inteligente, Era la niña como dicen por
ahí, Perfecta.
La incertidumbre crecía justo cuando empezaba el
atardecer y Julieta tenia que devolverse a su casa con
su madre. Siempre corría para llegar rápido y no
asustarse con el Bosque Verde que en su memoria
pintaban recuerdos amargos en el pasado, recuerdos que
ella jamás vivió.
En su carrera y mirando hacia atrás vigilándose, su
adrenalina la podían sentir los árboles que parecía
que la ayudaran mostrándole el camino a Julieta, pero
nadie pudo evitar cuando tropezó con una rama, y cayo
al suelo golpeándose la cabeza…
Silvia estaba preocupándose porque ya era hora
de que su hija regresara, se había hecho de muy noche
y era muy peligroso. El bosque se abría y tomaba forma
de boca de Cocodrilo, donde solo tenía un solo camino,
la oscuridad.
En ese momento, Se oye que alguien llama a la puerta.
Silvia extrañada va abrirla rápidamente, ¡Podría ser
Julieta!. Inoportunamente era Esteban un compañero de
Clases, muy amigo y ser querido de Julieta, pero que,
por una extraña circunstancia el no podía sentir sus
sueños.
- Esteban, Julieta no ha regresado. Dijo con tono
desesperado Silvia.
- ¿¡¿Cómo que no ha regresado?!? – Exclamo Esteban.
Si yo mismo admire su caminar al cruzar el bosque, se
despidió de mi con una sonrisa, como lo hace siempre.
- ¿Es que no me has escuchado? ¡No ha regresado!,
Repite Silvia.
El joven, no escucho mas y salio en búsqueda de
Julieta, teniendo en su pecho la angustia de que algo
pudiera haberle pasado. El chico estaba enamorado de
Ella, Se le notaba en sus ojos cuando hablaba de ella
y la llamaba “La niña de los sueños” estar con ella
era su sueño.
Debe estar en el Manantial. Pensó Esteban.
Recordó que Julieta una vez lo había llevado allí,
como sorpresa de su cumpleaños, la mala noticia: Lo
llevo vendado para que no supiera el secreto de su
regalo. El viento se hacia mas apresurado y a lo lejos
se podían escuchar los truenos, los árboles se
agitaban furiosamente, como dando una señal de que
Julieta estuviera en Peligro. Y eso era lo que sabía
Esteban, quien corrió hasta la entrada del bosque, y
encontró a la niña de los sueños.
El viento se hacia mas apresurado y a lo lejos
se podían escuchar los truenos, los árboles se
agitaban furiosamente, como dando una señal de que
Julieta estuviera en Peligro. Y eso era lo que sabía
Esteban, quien corrió hasta la entrada del bosque, y
encontró a la niña de los sueños. El la tomo de la
mano y…
Julieta se levanto, y estaba sola. Ella se veía
caminar por el bosque, era de día, de esos días de los
que le gustan a ella. Y parecía feliz, y pensó que
tenía que ir a su casa porque su madre podía estar
preocupada. Llego a su casa y estaba cambiada, estaba
como antes, se extraño pero no dudo en abrir la puerta
muy contenta de estar ahí.
- ¡Madre! ¡Estoy aquí!, Exclamo con alegría Julieta.
Pero al mirar quien estaba sentado, su rostro tomo
forma de terror.
- Hija mía, al fin llegaste. – Dijo su padre con una
sonrisa en su cara.
- ¿Padre?
- Si, Soy tu padre, ¿no estas Feliz de verme?
Continuara..
Tu silencio es tristemente armonico
y un llanto en la despedida cruel agonizante;
Quizas un triunfo para el destino
quizas para el desamor,
lo cierto es que tu silencio
es melancolicamente infiel
y una lagrima de sangre
marcaba el camino del lugar
donde deshoje una rosa blanca
y ahora roja, ensangrentadose,
Tu silencio es insoportable,
causa angustia , causa pena
es la puerta de mi soledad
pero tambien de mi ilusion
El deseo del olvido romperiia el silencio
pero seria mi perdicion o quizas
Mi felicidad...
A flor de piel se mueven mis
sentimientos
en el camino que sigo a tu lado
en el roce de nuestras voces,
que es el destello de una luz, en tus ojos...